Estrella Diaguita

Frente al fuego en el campamento de Real de Rasguido tomaba un te con Juan Araya, ese que se hace con el yuyo que esta a mano, para la puna. Suavemente recorría la cordillera con sus recuerdos y anécdotas de arriero, guía y baquiano. A veces, su tono monocorde, hacia que perdiera el hilo del relato, porque en realidad, no conversábamos, el contaba y yo escuchaba. Hacía 50 años que recorría los Andes, entre La Rioja y Bolivia, siempre por trabajo, llevando mercadería, guiando geólogos, montañistas y alguna vez migrantes también.

“En 9 días podes pasar por todas esas montañas que nombras, salvo esta que estamos buscando ahora, el Walter Penck”. Le volví a explicar cual era el pico buscado, pero él estaba convencido que era una cumbre mas del cordón del Ojos del Salado. Mas allá de esa cuestión, lo que me estaba contando era un increíble viaje en mula que había hecho en dos oportunidades y consistía en entrar por la Quebrada de la Troya un poco mas allá de Tinogasta y avanzar hasta los dominios del Bonete en territorio riojano, luego, girando al norte, atravesando los campos de Chaschuil y Cazadero Grande se alcanzaba la vega de San Francisco bajo las cumbres blancas del Pissis, Ojos del Salado y Walter Penck e Incahuasi. Traspasando el alto paso se ingresaba a Chile y se llegaba en otra etapa hasta pampa de Barrancas Blancas bajo el Tres Cruces. Se seguía el rio Juncalito y se cruzaba el Salar de Piedra Parada para volver a ingresar a la Argentina para llegar al Salar de Antofalla. Finalmente en la ultima jornada se alcanzaban los dominios del Llullaillaco y sus ricos emplazamientos mineros.

Una fantástica ruta que unía las grandes cumbres de Atacama, las estrellas del mundo diaguita…

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                Valle del Cazadero, noviembre de 1999

 

 

 

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Estrella Diaguita:

 

Inmersos en el programa de ascenso a las montañas mas altas de los andes, los 7 picos de Atacama comparten no solo una identidad geográfica, sino también antropológica y cultural. Un viaje por estas enormes montañas permiten al aventurero adentrarse en la profunda puna y convivir con ancestrales costumbres, respirar el fino aire de la altura, encontrar signos de culturas precolombinas o descubrir una naturaleza es estado puro como en pocos sectores de la cordillera. Las habituales rutas de ascenso aún no son muy transitadas y por eso la convivencia con la montaña es una experiencia que trasciende lo deportivo para definitivamente abrir una puerta hacia el autoconocimiento y la aventura cultural. Dos de las montañas, el Incahuasi y el Llullaillaco, tienen en sus cumbres los santuarios mas altos del mundo y a su vez son los volcanes mas altos del orbe. Esa característica volcánica, los hizo también distintos frente a la cosmovisión andina y por ello sagrados. El primero en conseguir ascender las 7 cumbres diaguitas fue Alexander Von Gotz (entre enero 1988 y marzo 2000), luego Jaime Suárez (entre 1986 y 2001), Darío Bracali (entre 1997 y 2003) y Fernando Santamaría (entre 1987 y 2005)

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