Un viaje al altiplano Jujeño

DENTRO DE UNA REGION AÚN POCO CONOCIDA COMO LA PUNA, EXISTE UN ÚLTIMO PARAMO CASI SIN VISITAS DE ANDINISTAS: EL ALTIPLANO JUJEÑO. OLVIDADO COMO SI SUS ALTAS CUMBRES AL NO LLEGAR A LOS 6.000 METROS NO FUERAN ATRACTIVAS, HASTA LOS MAS AVEZADOS EXPLORADORES LAS HAN RELEGADO BUSCANDO LOS MAGNIFICOS NEVADOS QUE SUPERAN LA COTA ANTES MENCIONADA. RECORRO LA PUNA DESDE HACE MAS DE 15 AÑOS, PERO ME DECLARO CULPABLE DE NO HABER RECORRIDO LA REGION ANTES. SOLO LA DESCUBRI LUEGO DEL ULTIMO VIAJE CUANDO YA AVANZABA EL ACTUAL INVIERNO HACIA HEMISFERIO SUR.

La Puna cultural

Me gusta definir el andinismo como una actividad que excede lo deportivo para transitar lo cultural y en la Puna se conjugan de manera especial esas dos realidades. Eminentemente deportivo, porque el esfuerzo físico es necesario para alcanzar las cumbres que planeamos, muchas veces lo cultural invade la realidad para tomar un protagonismo único. Innumerables son los casos que quienes pensaban transitar determinada ruta, se involucran en las historias humanas de los habitantes de los valles que conducen a ella, en la historia de los pueblos que se cruzan o en lo que devela la arqueología en los sitios pretéritos.

Hay una definición geográfica que sitúa a la Puna al norte de la Cordillera de San Buenaventura (Catamarca) pero parece mucho mas lógico extenderla hasta La Rioja donde el Macizo del Potro se eleva y marca una realidad distinta a los grandes volcanes elevados sobre altas cuencas cerradas o semi cerradas. Lo que si pareciera necesario es dividirla en dos, tal como lo explica Ricardo N. Alonso: una porción norte y una austral, tomando como divisoria la línea Calama – Olacapato – Quebrada del Toro.

Mas allá de los geológico, orográfico o climático, lo que a mi me impacta mas es lo humano. Hay una Puna mas fría que la otra, la Norte es mas cálida, y no hablo de clima. Es la extensión del Altiplano Peruano – Boliviano que se interna en territorio argentino y aflora culturalmente en la provincia de Jujuy, con su lengua, sus costumbres y sus cumbres nevadas.

Diego González de Holguin en el siglo XVII rescata el vocablo Puna para incluirlo en su diccionario y lo traduce del quechua como Tierra fría. En este viaje justificaríamos ese nombre. El desierto nos abrazaba y su amplitud térmica nos avasallaba. Cuando creíamos que podíamos definir el día como soleado y agradable, nos bajábamos de la camioneta y el frío calaba hondo y nos recordaba lo avanzado que estábamos en el mes de mayo

Mas allá de la Quebrada de Humahuaca

Atravesamos la Quebrada y los pueblos turísticos fueron quedando atrás, la Purmamarca multicolor, la antigua Tilcara y la elegante Humahuaca atestadas de viajeros que a medida que el frio y la noche le ganan a los frágiles rayos del sol siguen viaje o se refugian en sus hospedajes, dejando la calle para los habitantes del altiplano que siguen comerciando y que saben diferenciar a los turistas ocasionales de los viajeros habituales.

Cargamos combustible y comenzamos a subir hacia el altiplano mas allá de los 3500 metros y ya de noche llegamos a Abra Pampa. Nos alojamos en un pequeño hospedaje y salimos a cenar y luego nos mezclamos entre la gente en la Fiesta de la Feria Andina de la Llama para regresar varias horas después a descansar.

El plan consistía en ingresar hacia el oeste buscando las altas cumbres de los cordones paralelos al límite con Bolivia. El mapa indicaba dos grandes cuencas, la de las lagunas de Pozuelos y de Vilama y dos cordones paralelos a la frontera: el del Volcán Granada y el de Coyaguaima, en la denominada Cordillera Occidental Andina. El límite con Bolivia, que lleva sentido NE – SO,  esta señalado con los altos picos de Zapaleri (5.653), Tinte (5.849), Vilama (5.678), Alcoak (5.440), Panizos (5.259), Ramada (5.540) y otras alturas similares. Mas allá de este cordón se extiende la Cordillera de Lipez, mucho mas altiva con picos hermosos como el Uturunco (6.008), el Lipez (5.929) y el Soniquera (5.899).

Nos llamaba la atención, que dentro del territorio argentino se alzaban blancas cumbres que acumulaban más nieve que las del límite. Esas cumbres son las de la llamada Cordillera Occidental Andina y está formada por los cordones del Granada y del Coyaguaima. Vecino a estos se ubica la serranía de Zapaleri, cuyo punto mas alto es el Alto Nevado de San Pedro que con sus 5.959 metros es la cumbre mas alta de la provincia, superando al Chañi (5.896) generalmente señalado como el de mayor altura y que acumularan mas nieve que los del límite

Con Pozuelos como destino ingresamos al ripio y el mate empezó a correr junto con las anécdotas de Enrique Pantaleón, el único de los cinco que conocía la región. De vasta experiencia como montañista, conjuga el amor por las altas cumbres y el respeto a la cultura andina. Gran conocedor de costumbres e historias de la zona nos llevó desde la guerra de la independencia a levantamientos de pueblos originarios frente al poder terrateniente y desde arte precolombino a los frescos de la escuela cuzqueña que vimos en Rinconada. Los mas jóvenes, Nicolás Yannitto y Nicolás Pantaleón, que nunca permitieron que viajemos en los asientos de adelante, teorizaban sobre que pico y por donde subiríamos y mantenían el monopolio del mate, decidiendo cuando y como lo tomábamos. Laura y yo completábamos el trío de atrás con Enrique, apiñados y tolerantes frente a los embates de la juventud que incluso agregaba ruidos y olores de vez en cuando al ya viciado y escaso aire puneño.

Rinconada de Oro

 

De entre los libros que apilé en la mochila surgió esta antigua denominación para el olvidado pueblo de Rinconada, ubicado a 3.920 metros, hoy escasamente poblado con apenas 200 habitantes. Fundado en 1624 sobre un asentamiento indígena, su importancia radicó en la extracción del valioso mineral, explotado incluso antes de la llegada de los españoles. “Confín Aurífero de la Patria” reza el cartel del pórtico del pueblo y sus calles empedradas, sus casas de adobe y la tranquilidad del ambiente nos invitaron a quedarnos y seguir intercambiando historias con los pobladores. El antiguo cabildo, la capilla histórica y los socavones cercanos nos permitieron internarnos en la historia de este aletargado rincón de la Puna.

El viaje continúo por los desalados páramos donde observamos con asombro más suris (ñandú) que vicuñas y por los olvidados caseríos de Santo Domingo, Abra Fundiciones, Santa Ana y Liviara. Los caminos, en buen estado nos permitieron viajar cómodamente y el aire límpido posibilitó que observáramos en varias oportunidades los nevados picos de Lipez.

El final de nuestro camino nos llevó a Lagunillas del Farallón, un pueblito enmarcado entre los altos farallones y la azul laguna que se extiende a sus pies, que ha crecido en los últimos años siempre como punto de referencia de los pobladores de las quebradas aledañas que buscan en sus callejuelas comerciar y adquirir lo necesario para su vida. Ubicado a 4.180 metros es una de las poblaciones más altas de la Argentina. Importante desde el punto de vista educativo funciona una importante escuela albergue donde estudian los niños de la zona.

El frio era intenso y caminando por sus callejuelas nos encontramos con el monumento al niño Guillermo Llampa (1962 – 1972),  un pequeño de 10 años que el pueblo decidió homenajear como héroe, luego que perdiera la vida regresando un fin de semana a su casa luego de la semana escolar al ser alcanzado por una tormenta. Reflexionamos sobre la sensibilidad del pueblo frente a la triste realidad cotidiana que enfrentan en tan extremas condiciones sus pequeños que pese a todo buscan superarse acudiendo a clases. Una superación muy difícil de lograr y tan lejana a la que buscan otros niños argentinos en las grandes urbes.

Nos alojamos en una casa  que brinda hospedaje al viajero y mientras permanecimos en el pueblo fuimos a comer a lo de la familia Llampa, que posee un almacén que con previo aviso puede vender comidas.

El altivo Granada

Instalados en Lagunillas el objetivo estaba claro, el Volcán Granada (5.697 m) se alzaba a unos 20 km al SE e intuíamos que podríamos subir por su filo NO. Típico cono nevado, tiene como característica distintiva una corona de roca que lo rodea por el norte y oeste. El IGN le asigna 5.697 m, aunque en varios trabajos se lo señala con 5.730 metros e incluso 5.840. Santuario de altura para los habitantes del altiplano, no está claro quien realizó el primer ascenso, pero probablemente fueron mineros de la zona. Es sin dudas el más llamativo de la región, eternamente helado, altivo con sus punzantes formas y resplandeciente en el monocromático desierto, su mayor característica es su notable visibilidad. Posee dos cumbres de mas de 5.600 metros, siendo las mas austral la principal. Al sur de la misma, se encuentra un pico de 5.152 m llamado Granda I. La cara este cae abruptamente 600 metros hasta el cráter.

El único dato concreto que teníamos era de dos grupos de Salta, pero ambos lo habían subido desde el abra Granada, viniendo desde Mina Pirquitas. En el pueblo nadie nos supo decir nada, pero durante la cena, el dueño de casa nos indicó que él había subido en una oportunidad por el cuadrante que creíamos posible.

El 29 de mayo nos levantamos a las 2.00 hs. La idea era repetir lo que ya hemos hecho en montañas de la cordillera oriental chileno – boliviana, salir bien temprano, avanzar con la 4x4 hasta donde se pueda, pasar de largo el campo de altura y llegar a la cumbre ahorrando un día. Laura y Enrique nos esperarían en el pueblo. Las dudas siempre están, pero en plena oscuridad partimos. Llegamos a las 5.00 a la base del filo, o lo que intuíamos que era, ya que no había luna y no veíamos nada. Comenzamos a caminar y de vez en cuando creíamos ver algún vestigio del paso de alguien. La temperatura era de varios grados bajo cero y de acuerdo al termómetro que tomáramos en cuenta era diferente, el más pesimista de todos indicaba casi 12 por debajo del punto de congelación. El viento se mantenía calmo.

El filo iba tomando forma y ganábamos altura y luego de algunas horas, cuando hubo algo de claridad vimos ya abajo nuestro el sitio que nos indicaron como campo de altura junto a una pequeña laguna a 4.500 metros.

El frio nos hacía caminar mas rápido y cerca del amanecer nos encontramos rodeando un bosque de queñoas, planta arbórea que creíamos solo se encontraba en Bolivia y Perú, pero que ahora comprobábamos que estas montañas jujeñas, mas parecidas a aquellas que a las catamarqueñas o salteñas, también tenían. Mediante un tramo en travesía por un inclinado acarreo bajo grandes paredes llegamos a un abrupto pedrero que parecía era la única forma de salvar los paredones de 250 metros que defendían al Granada. Luego en el pueblo nos dirían que ese sitio es conocido como la Ollada o la Garganta y efectivamente es por donde debe subirse. Salvar esos metros por un pedrero incómodo muy inclinado fue cansador, pero una vez superado la ladera apareció franca.

El ascenso continuó por extensos neveros que nos llevaron luego de varias horas a los 5.400 metros en la base del glaciar. Una rampa de 40 – 45º y de 300 m de desnivel aparecía inmaculada como camino libre al filo cumbrero. En algo más de una hora la superamos y llegamos al expuesto filo que une las dos cumbres y por él, disfrutando de un tramo interesante y en algunos sitios expuestos ganamos los últimos metros hasta la cumbre.

La nieve cubría todo y solo aparecía la parte más alta de la apacheta de cumbre, de origen incaico y de 1,5 metros de altura. Por supuesto que no pudimos observar nada del santuario que existe en la cumbre y tampoco encontramos testimonios ya que estarían en la base de la apacheta totalmente cubierta.

Habíamos tardado algo mas de 8 hs desde que comenzamos a caminar y casi 11 desde el pueblo. La visión era impresionante, los nevados bolivianos al norte, el Acaramachi y los volcanes chilenos al suroeste, la Sierra de Zapaleri y la laguna de Vilama al oeste y todo el altiplano jujeño a los pies del Granada.

La vuelta fue larga y se hizo de noche en medio de la Ollada, pero finalmente llegamos a Lagunillas para una tardía cena.

El regreso fue por el sur, para estudiar el acceso a los Nevados de Coyaguaima, pero eso será parte de otro viaje al olvidado altiplano jujeño, una joya reservada para los viajeros que sepan disfrutar de la cultura andina.

GUIA PRÁCTICA

Para acceder a los nevados del altiplano jujeño desde la ruta 9 hay que desviarse al oeste a la altura de Abra Pampa. Por caminos consolidados en buen estado se alcanzan los distintos pueblos del interior de la provincia. Desde Lagunillas del Farallón es posible ascender el Granada y continuando por una huella en mal estado se puede alcanzar la Laguna Vilama, lugar idóneo para ascender el Volcán Salle (5. 796 m) uno de los mas lindos de la zona. También desde esta cuenca pueden ascenderse los picos de la frontera argentino – boliviana y acceder al CB del Alto Nevado de San Pedro.

Para los Nevados de Coyaguaima lo ideal es acceder desde Purmamarca via Susques, hoy por una ruta pavimentada que lleva al Paso de Jama. Desde Susques por un camino en buen estado y luego por una huella se llega a Rosario de Susques, llamado también Rosario de Coyaguaima. Desde aquí es posible partir para ascender alguna de las cumbres de los Nevados.

El nuevo trayecto de la ruta 40 es una excelente opción para conocer el altiplano jujeño, partiendo de Abra Pampa y llegando 400 km después a Susques. Cultura, andinismo, exploración y naturaleza se conjugan en un programa inigualable.

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